La Habana, 23 de enero de 1967-La Habana, 11 de septiembre de 1999
Fue una grabadora y profesora cubana. Realizó sus estudios, principalmente, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana.
Especializada en la técnica de la colografía, llevó el grabado a unos niveles de maestría inusuales, centrando su mensaje en la misteriosa mitología abakuá, culto de origen africano que centró la iconografía de la autora desde sus inicios hasta su trágico final. La etapa más productiva de Ayón tuvo lugar en los noventa. En esos años, abandonó el color para abrazar los grises y el blanco y negro y se centró en obras de gran escala, en las que predominan las imágenes de traición, desobediencia y añoranza. Fue también en esa década cuando, integrada en el grupo de artistas cubanos que emergieron de la profunda crisis que atravesaba la isla caribeña, la grabadora profundizó en su legado afrocubano y desplegó un sugerente imaginario visual centrado en el culto abakuá, una sociedad secreta formada exclusivamente por hombres que tiene su origen en Nigeria y que fue llevada a Cuba por los esclavos africanos a principios del siglo XIX. Los rituales y las creencias de la hermandad —que estigmatiza a las mujeres, pero que cuenta con una diosa, Sikán, sacrificada por los mismos miembros del culto y que Ayón convirtió en su alter ego— sirvieron a la artista para abordar cuestiones universales mediante misteriosas imágenes en blanco y negro en las que en ocasiones aparecen referencias a otras religiones, como la cristiana.
