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El arte afrocaribeño de Roberto Diago llega a Casa de América

La oscuridad fue el principio es la primera exposición institucional del prolífero artista cubano Roberto Diago (La Habana, 1971), quien se ha convertido en uno de los máximos exponentes del arte afro-caribeño. El artista refleja en su obra su interés por el legado de la cultura africana, llevada por los esclavos desde su continente de origen hasta Cuba, y cómo ésta se presenta en la sociedad actual.

En esta muestra se exponen trece piezas entre pinturas, instalaciones y esculturas. Su comisario, Omar Pascual Castillo, las presenta en grupos de siete conjuntos, entre los cuales se crea un espacio habitado por sus paseantes: los de Diago – figuras silentes y acusadoras –, y nosotros mismos. Y es que cada espacio de esta exposición ha sido diseñado para que los visitantes se sientan parte de ella, pretendiendo crear una conexión íntima entre las obras de Diago y los propios asistentes.

Diago se adentra al arte desde su condición racial de hombre negro, urbanita, habanero, descendiente de artistas y músicos. Heredero de un legado y portador de una cultura que lo inunda, Diago es un creador que trabaja con intensidad desde diversos lenguajes: el dibujo, la pintura, la escultura y la instalación. En palabras del comisario de la exposición, Omar Pascual Castillo, <<Invertir la lógica escritural de la “página en blanco” conociendo que, en un principio, siempre fue la oscuridad donde nace la luz, y no viceversa, sin miedo a su “página en blanco”, Roberto Diago ha ido escribiendo su historia, visualmente, re-escribiendo la de sus coetáneos, al compartir su quehacer (…) porque nos abraza, así como el universo abraza esto globo terráqueo donde habitamos>>.

Entre las muchas influencias de Diago podemos encontrar la tradición antropocéntrica del arte cubano, como es la obra de Wifredo Lam; la misteriosa pintura de su abuelo paterno, Roberto Diago; la voluminosa carnosidad escultórica de Agustín Cárdenas en los umbrales y mediados del siglo XX;  la fabuladora y mística obra de Manuel Mendive; la grafología neoexpresionista de Eduardo Choco; o la investigación antropológica de José Bedia y Marta María Pérez Bravo.

                                                       

Exponer esta “cosmogonía”, ancestral y contemporánea, es lo que pretende esta muestra curatorialmente hablando. Una muestra individual que ya se exhibió en el CAJI (Centro de A rte Juan Ismael) en Fuerteventura y que llega ahora a Casa de América con la incorporación de nuevas piezas, como la instalación de suelo Queloides III (2023) realizada exprofeso para las salas de Casa de América.

La exposición cuenta también con una publicación monográfica en torno a la obra de Diago, con autores como Bárbaro Martínez-Ruiz, Dr en Yale University y director de Orbis Africa Lab; Suset Sánchez Sánchez, comisaria de arte latinoamericano de la Colección del MNCARS; o Janet Batet, curadora independiente y colaboradora del Nuevo Herald de Miami.

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